La enseñanza clara de las Escrituras es que esta historia terrenal de amor humano es una parábola con sentido celestial. Es una ilustración del amor de Cristo por su Iglesia, la manera cómo la ganó, su señorío sobre ella, y la sujeción que le corresponde a ella mostrar hacia él. “El marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la Iglesia, la cual es su cuerpo, y Él es su Salvador “, Efesios 5:23.

El novio es llamado a dejar su padre y su madre; la novia a dejar su pueblo y la casa de su padre; Génesis 2:24, Salmo 45:10. Es una ilustración de la separación casta de la Iglesia como una virgen presentada a Cristo; 2 Corintios 11.2. Ella se separa de este presente mundo, procede a Cristo fuera del campamento y, atraída por el amor que tiene para ella, esa Iglesia muestra la fidelidad de su juventud, el amor de su desposorio, andando en pos de Él; Jeremías 2:2.

Las Escrituras insisten sobre la responsabilidad del esposo; él es la cabeza, gobierna en el hogar, sustenta y cuida a su esposa, estando en el más absoluto deber de amarle a ella. Efesios 5:22, Tito 2:4,5, Colosenses 3:18,19, 1 Timoteo 2:11,12, 1 Pedro 1 al 7, 1 Corintios 11:3.

Extraido del libro «Noviazgos y Matrimonios» de los autores: L. E. Linsted, H.E. Marsom, N. R. Thomson, David R. Alves

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