Todos tenemos metas que alcanzar y esto esta bien. Es un gran logro ser promovido en el trabajo y ganar un buen salario. Podemos considerar estos éxitos bendiciones cuando le pasan a personas que han puesto sus carreras en las manos de Dios. Hechos 20:43,35 nos ayuda a mantenernos humilde y recordar que el trabajo es un instrumento que Dios usa para bendecir y cuidar a las personas en nuestro alrededor.

El pasaje dice «Ustedes mismos saben bien que estas manos se han ocupado de mis propias necesidades y de las de mis compañeros. Con mi ejemplo les he mostrado que es preciso trabajar duro para ayudar a los necesitados, recordando las palabras del Señor Jesús: «Hay más dicha en dar que en recibir.».