En el carácter del Apóstol Pablo estaba la disposición a trabajar, a usar sus propias manos para ganarse la vida. Esto es evidente en los viajes misioneros de Pablo y los consejos de trabajo que daba a otros creyentes. En cada ciudad que visitaba habían cristianos que abrían sus casas con hospitalidad a él y a sus compañeros de viaje. Aun estando en ciudades extranjeras Pablo buscaba trabajo para no ser una carga y evitar aprovecharse de la caridad de los demás.
Desde Génesis a los evangelios, la Biblia ofrece varias enseñanzas y consejos sobre el trabajo.
Trabajando desde el principio: Dios creo el mundo, con toda su vegetación y animales, para que el hombre disfrutara de él. En Génesis 2:15-17 Dios le dice a Adán y Eva que podían comer de todo fruto en huerto del Edén excepto el fruto del árbol del conocimiento del bien y del mal. Lamentablemente pecaron al desobedecer esta instrucción. Una de las consecuencia de esto sucede en Génesis 3:23 «Entonces Dios el Señor expulsó al ser humano del jardín del Edén, para que trabajara la tierra de la cual había sido hecho.» Desde el principio el hombre ha tenido que trabajar para poder sobrevivir.