La oración es clave para el cristiano porque es la forma en cómo se comunica con Dios. Es básicamente imposible estar en un relación, mucho menos una que es fuerte e íntima, sin tener un dialogo constante. Todos los días aparta tiempo para orar. Si eres nuevo creyente, empieza usando el ejemplo del Padre Nuestro. Si tienes años en la iglesia, recuerdas que hay varias formas de orar y proponte practicarlas todas.

En Marcos 11:25 el mismo Jesús enseñó: «y cuando estuviereis orando, perdonad, si tenéis algo contra alguno, para que vuestro Padre que estás en los cielos os perdone a vosotros vuestras ofensas»

Estas palabras siguen inmediatamente después de la gran promesa con respecto a la oración en el versículo 24:  «Y todo lo que pidiereis orando creed que lo recibiréis, y os vendrá» y las palabras que preceden a esta promesa son: «tened fe en Dios…» esto nos enseña que en la oración todo depende de que nuestra relación con Dios sea una relación clara, estas palabras que le siguen nos recuerdan que nuestra relación con nuestros semejantes tiene que ser clara también.

Es un todo: nuestra comunión con Dios, la promesa y sus condiciones son inseparables.  Si nosotros cumplimos las condiciones, El cumple la promesa. «Si permaneciereis en mí y mis palabras permanecieren en vosotros, pediréis todo lo que quisiereis, y os será hecho.» (Juan 15:7)

«Oren sin cesar, den gracias a Dios en toda situación, porque esta es su voluntad para ustedes en Cristo Jesús.» 1 Tesalonicenses 5:17-18