Dios puede ver nuestros verdaderos motivos. Nada se esconde de él. Está en la Biblia, Jeremías 17:9-10, «Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá? Yo Jehová, que escudriño la mente, que pruebo el corazón, para dar a cada uno según su camino, según el fruto de sus obras».

Se necesitan motivos correctos para que se contesten las oraciones. Está en la Biblia, Santiago 4:3, «Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites».