Cuando tenemos estrés, la oración puede aliviar nuestras tensiones. Está en la Biblia, Salmo 62:1-2, «En Dios solamente está acallada mi alma; de él viene mi salvación. El solamente es mi roca y mi salvación; es mi refugio, no resbalaré mucho».

El estrés que no puede ser evitado puede ayudarnos a crecer en fe y en carácter. Está en la Biblia, Romanos 5:3-4, «Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia; y la paciencia, prueba; y la prueba, esperanza».

El estrés externo no necesariamente significa estrés interno. Está en la Biblia, Filipenses 4:6-7, «Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús».

Durante tiempo de estrés, podemos tener perfecta paz si mantenemos nuestros pensamientos en el Señor. Está en la Biblia, Isaías 26:3, «Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado».