Al final de su lectura ore que Dios le ayude aplicar las enseñanzas que acaba de leer. Si hay algo que todavía no entiende o le causa confusión, pídale sabiduría y entendimiento a Dios.
Continúe leyendo el pasaje, meditando en el durante la semana y si puede, converse sobre el con un amigo o con su pastor.