Crecimiento en gracia. A medida que crecemos en el conocimiento de la voluntad de Dios y procuramos agradarle, también creceremos en favor con Él y estaremos en condiciones de ser más útiles para la gloria suya. A medida que crecemos en el entendimiento y práctica de nuestro oficio o profesión, aumentaremos de hecho en el favor de los hombres. Debemos recordar que no podemos complacer a todos, y no debemos ser como los fariseos que recibieron honra de los hombres y no buscaron la honra que viene sólo de Dios; Juan 5.44.

Por tanto, la juventud puede ser una etapa muy fructífera. Otra de sus características es que trae menos respon-sabilidades que los períodos posteriores de la vida y según lo ideal puede ser fecunda en servicio cristiano. El soltero tiene cuidado de las cosas del Señor, cómo agradar al Señor, escribió Pablo en 1 Corintios 7.32. La experiencia en servicio cristiano que uno gana cuando soltero le será útil en el servicio cristiano después de casado.

La juventud puede ser también una etapa cuando las vidas se echan a perder. La Biblia enseña claramente que debe ser un tiempo de continencia, y que las relaciones sexuales fuera del estado matrimonial son pecados que merecen el juicio de Dios; Hebreos 13.4. En esto está uno de los grandes problemas de la juventud. El instinto sexual se ha despertado con la madurez del cuerpo pero no ha llegado el tiempo señalado para su cumplimiento. ¿Cómo se lo puede controlar? ¿Qué enseñanza contiene la Palabra de Dios para guiar a los jóvenes en esta fase de sus vidas?

El consejo es doble; tanto negativo como positivo.

Extraído del libro «El Cristiano en el Hogar» de los autores: J. W. McMillan, D.R.A. David K. Vallance, H. Ernest Marsom

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