Cristo anima a los pecadores a cambiar. Está en la Biblia, Juan 8:10-11, «Enderezándose Jesús, y no viendo a nadie sino a la mujer, le dijo: Mujer, ¿dónde están los que te acusaban? ¿Ninguno te condenó? Ella dijo: Ninguno, Señor. Entonces Jesús le dijo: Ni yo te condeno; vete, y no peques más».

Los cambios que hace Dios son completos. Está en la Biblia, II Corintios 5:17, «De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas».

Los cambios internos deben guiarnos a cambios externos. Está en la Biblia, Mateo 3:8, «Haced, pues, frutos dignos de arrepentimiento».