Todo nuestro trabajo debe hacerse pensando en Cristo. Está en la Biblia, Efesios 6:6-7, «No sirviendo al ojo, como los que quieren agradar a los hombres, sino como siervos de Cristo, de corazón haciendo la voluntad de Dios; sirviendo de buena voluntad, como al Señor y no como a los hombres».
Trabaje sabiendo que Dios valorará sus esfuerzos. Está en la Biblia, II Timoteo 2:15, «Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad».
¿Tiene importancia la actitud? Está en la Biblia, Colosenses 3:23, «Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres».
El hombre que no trabaja para mantener a su familia niega la fe. Está en la Biblia, 1 Timoteo 5:8, «Porque si alguno no provee para los suyos, y mayormente para los de su casa, ha negado la fe, y es peor que un incrédulo».
Podemos aprender de la naturaleza cómo trabajar. Está en la Biblia, Proverbios 6:6-11, «Ve a la hormiga, oh perezoso, mira sus caminos, y sé sabio; la cual no teniendo capitán, ni gobernador, ni señor, prepara en el verano su comida, y recoge en el tiempo de la siega su mantenimiento. Perezoso, ¿hasta cuándo has de dormir? ¿Cuándo te levantarás de tu sueño? Un poco de sueño, un poco de dormitar, y cruzar por un poco las manos para reposo; así vendrá tu necesidad como caminante, y tu pobreza como hombre armado».