1Reyes 12:6-8 “Entonces el rey Roboam pidió consejo de los ancianos que habían estado delante de Salomón su padre cuando vivía, y dijo: ¿Cómo aconsejáis vosotros que responda a este pueblo? 7 Y ellos le hablaron diciendo: Si tú fueres hoy siervo de este pueblo y lo sirvieres, y respondiéndoles buenas palabras les hablares, ellos te servirán para siempre. 8Pero él dejó el consejo que los ancianos le habían dado, y pidió consejo de los jóvenes que se habían criado con él, y estaban delante de él.”
A veces cuando tenemos un consejo bueno que viene de personas sabias, no les hacemos caso y más bien le hacemos caso como en esta lectura a jóvenes o amigos que no siempre vamos a recibir buenos consejos de ellos.
Vamos a tener el día de hoy esta reflexión, sobre las buenas o malas influencias o consejos que podemos recibir en nuestra vida.
Ejemplo: Cuando tenemos una enfermedad acudimos a una farmacia para que la que despacha nos dé una receta, en lugar de acudir a un médico. O le preguntamos a la vecina que podemos tomar y ellas nos aconseja lo que tomó ella.
Con quien debemos juntarnos?
Pro 13:20 “El que anda con sabios, sabio será; Mas el que se junta con necios será quebrantado.”
Pro 22:24-25 No te juntes con el malhumorado ni vayas con el violento, no sea que te acostumbres a sus caminos y te pongas una trampa mortal.
«Compórtense sabiamente con los que no creen en Cristo, aprovechando al máximo cada momento oportuno. Que su conversación sea siempre amena y de buen gusto. Así sabrán cómo responder a cada uno«. -Colosenses 4:5-6