Las personas con posiciones superiores tienen la responsabilidad de cuidar a sus empleados y asegurarse de que sus derechos sean respetados. A los jefes que tienden ser injustos, recuerden que Dios si es justo en todas las cosas. Él es el mayor defensor del trabajador y del pobre.
Santiago 5:4 nos dicen que esto es cierto: «Oigan cómo clama contra ustedes el salario no pagado a los obreros que les trabajaron sus campos. El clamor de esos trabajadores ha llegado a oídos del Señor Todopoderoso.» El respeto es la fundación de una buena organización. Los empleados que son respetados y valorados se sienten comprometidos a hacer un buen trabajo.
Amos, proporcionen a sus esclavos lo que es justo y equitativo, conscientes de que ustedes también tienen un Amo en el cielo.Colosenses 4:1